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Las TICS y el aprendizaje desde una mirada social

El eLearning y la sociedad

La introducción a las TICs en la educación es una apuesta a la innovación fundamentada en una reflexión profunda sobre los roles que deben adoptar profesores y estudiantes sobre las ventajas que aporta el aprendizaje (Águeda, 2005). Grandes organismos internacionales (UNESCO, 2003; OCDE, 2001) abogan por una educación para todos y por una educación que no se limite a los primeros años de vida, sino que se prolongue a lo largo de todo el ciclo vital según las necesidades personales y profesionales de cada individuo. Considerar que hoy en día diferentes herramientas que proporcionan las nuevas tecnologías pueden ser aprovechadas para nutrir el conocimiento y además proporcionarlo de maneras en las cuales nunca se hizo, es parte del pensamiento innovador.


Hoy en día la Internet proporciona plataformas, redes sociales, herramientas online, instrumentos virtuales y mucho más que rompe las fronteras. Personas que antes no tenían acceso a la información hoy tienen ventajas en el mismo bolsillo gracias a la tecnología móvil, y es algo de lo que la educación, con una visión estratégica, puede aprovechar. Sefton Green, Harvey y Buckingham (1999) y Buckingham (1998) al considerar las implicaciones educativas de las tecnologías de la comunicación, concluyen que los cambios necesarios para asegurar un uso efectivo de estas herramientas pasan por un cambio radical de los principios en que se organiza la institución escolar hoy en día. La sociedad se encuentra cambiando rápidamente por el uso de Internet y estas instituciones deben adaptarse.

Entonces, realizar una mirada social hacia los procesos de aprendizaje a través de las nuevas tecnologías nos puede llevar a entender sobre las dinámicas que se presentan hoy en día en nuestra sociedad para adquirir oportunidades en la enseñanza. Adela Ros considera que construir una mirada social hacia el aprendizaje por Internet, o e-learning, debe realizarse por cuatro causas:
a) El e-learning es una realidad basada en formas de interacción social. Este aspecto del e-learning muchas veces no se estaba teniendo en cuenta, bajo nuestro punto de vista.
b) El e-learning plantea nuevos retos en el panorama del acceso y de la exclusión de diferentes grupos sociales respecto de la sociedad de la información y de conocimiento.
c) El e-learning supone nuevas formas de educación que van más allá de las fronteras territoriales y culturales.
d) El e-learning supone también una transformación cultural de lo que es y de lo que significa la experiencia de un entorno educativo.

Nos hace redefinir el papel de distintos grupos, como el de los estudiantes, el de los profesores, el de los administradores o el de los gestores, por poner varios ejemplos. Nos obliga, pues, a plantearnos quiénes son los actores que intervienen en el proceso de aprendizaje.

La educación que se prolonga, que se genera de manera creciente a lo largo de la vida de las personas es posible ahora más que antes en una era en la cual la interacción social es amplificada gracias a Internet promoviendo la inclusión, dejando de considerar los espacios presenciales y transformando los papeles entre educadores y el alumnado. Para Castells, en la era digital ya no podemos considerar al estudiante a un receptor pasivo que memoriza, sino que participa y construye su propio proceso de aprendizaje, lo mismo sucede con el profesor que ya no es un transmisor de conocimiento sino un facilitador y guía. Así mismo, maestros hoy en día también generan contenido de conocimiento en Internet y son responsables de amplificar enseñanzas mediante la interactividad que proporciona la red.

Los involucrados en este intercambio, tanto maestros como alumnado, toman sus propios tiempos y espacios para acceder a las aulas virtuales, las cuales están al alcance de un celular en el bolsillo. El aprendizaje virtual da oportunidades no sólo para acceder al mundo del aprendizaje y del conocimiento, sino ante todo para transformar la vida y las percepciones de las personas. Adquirir nuevo conocimiento, ya sea especializado o para resolver problemas inmediatos, siempre hace crecer a las personas. Se trata de una de las transformaciones más importantes que se pueden producir ante algunas oportunidades del conocimiento que están cerradas o son beneficio para algunas élites centradas en metrópolis específicas. La red permite que cada quien se empape de conocimiento específico de manera “autodidacta”, ya que el contenido responde a la curiosidad e interés de cada quién.

El ámbito educativo adoptó el término e-learning para identificar la enseñanza mediada por tecnología comunicativa, por tecnología que permite interacción más allá de lo presencial respondiendo a las necesidades actuales de contar con modelos de enseñanza en educación superior que sean capaces de adaptarse a los ritmos de vida de un nuevo tipo de individuos que tienen un dominio absoluto sobre el uso de las TIC.

Internet se está introduciendo progresivamente como un nuevo escenario que posibilita referentes novedosos para la educación, la orientación psicopedagógica y el aprendizaje. Como podemos ver, existen repercusiones en la educación, en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en los conocimientos y prácticas profesionales de la orientación psicopedagógica, y la visión social es muy importante.


Transformaciones en la sociedad contemporánea


La modernidad consignó la importancia del conocimiento científico para el bienestar del ser humano, parte del estar bien y sentirse bien está relacionado a los avances de la ciencia que permiten una buena calidad de vida, eso sin mencionar cómo el individuo adquiere autoeficacia y autovalía cuando aprende cosas nuevas. El ser humano se constituye a sí mismo en esa actividad y ella le permite avanzar en el desarrollo de la humanidad. Para Ros, esta lógica es la que empieza a cuestionarse, a la hora de determinar si aquellas promesas de mejora en la calidad de vida y bienestar de los humanos se han cumplido. El aprender y obtener información ahora es un espacio que ya no pertenece a grupos específicos beneficiados de la sociedad dado el crecimiento de Internet que es el tejido de nuestras vidas este momento. Si cualquiera puede aprender, cualquiera puede hacer ciencia.

Anthony Giddens ya hablaba de la confianza básica conectada a la organización interpersonal de tiempo y espacio, donde la conciencia de la identidad se origina en la aceptación de la ausencia donde este “espacio potencial” relaciona a pesar de la distancia al individuo y a sus tutores permitiendo un paso hacia el principio de la realidad. ¿Qué pasa entonces durante la era digital?

Internet es un medio para todo el que interactúa con el conjunto de la sociedad. En su forma societal es una red de redes de ordenadores capaces de comunicarse entre ellos, pero es más que una tecnología, es un medio de comunicación, de interacción y de organización social (Castells, 2011). El espacio y el tiempo adquieren otra dimensión, la realidad se modifica y uno es dueño de lo que consume, de lo que aprende, de lo que desea informase. En términos generales podemos llamar Sociedad o Era de la Información “a la utilización masiva de herramientas electrónicas con fines de producción, intercambio y comunicación.” Este medio proporciona nuevas oportunidades infinitas a la sociedad ya que sus herramientas facilitan la vida de las personas especialmente en el ámbito de la comunicación y la información.

La sociedad de la información está ligada a la utilización masiva de herramientas electrónicas para el intercambio comunicacional entre las diferentes personas. La emergencia de la industria de la informática en la creación, distribución y manipulación de las enseñanzas, saberes y productos culturales, en la renovación y revolución de los procesos de enseñanza y aprendizaje son el cotidiano en la era digital (Castells, 2001). Generar, procesar y transmitir información son fuentes indiscutibles de poder hoy en día, por lo cual es relevante tomar en cuenta la brecha digital y la exclusión de los países más pobres, al concentrarse la riqueza en solo en determinadas sociedades y sus élites.

Hay que tener presente también que existen visiones críticas que emergen desde múltiples escenarios académicos y sociales. En ellas se señala que esta llamada "Sociedad de la Información" no es sino una versión actualizada del imperialismo cultural ejercido desde los países ricos hacia los pobres, especialmente porque se favorecen esquemas de dependencia tecnológica (Ros, 2004). Por ello, se considera que quienes producen conocimiento son quienes manejan el poder de la información y controlan las sociedades pobres, teniendo una dinámica de codependencia donde los ricos informan a los pobres de lo que les conviene, y los pobres se alimentan de la información que los ricos proporcionan.

Como se señaló anteriormente, la información siempre estuvo ligada a las élites en determinados espacios físicos como las grandes metrópolis. Quienes generan conocimiento y proporcionan material en internet, quienes generan conocimiento y lo amplifican en Internet, son quienes saben cómo hacerlo y se sitúan en estratos beneficiados de la sociedad. Castells indica que según el mapa mundial sistemático de las empresas de contenidos de Internet, las industrias proveedoras están totalmente concentradas en las principales áreas metropolitanas por un simple motivo. La tecnología permite localizarse y distribuir desde cualquier parte, entonces lo ideal para producir contenido en internet es tener información y conocimiento, los cuales están centrados en los grandes centros culturales y grandes áreas metropolitanas del mundo.

Existen además otras ideas erróneas hacia la nueva cultura alrededor de la tecnología, ya que por otro lado, se transforma la división que existe entre las personas, la desigualdad de oportunidades. Aunque se provea información desde los más grandes centros metropolitanos del mundo, esto no hace que esa misma información no sea accesible en otros lugares aunque aún existe un amplio vacío entre los que pueden ingresar a Internet y aquellos que no pueden ingresar a Internet. La realidad de la interacción gracias a la red es utópica, ya que el acceso aún no es total para la población. Si bien Internet es más accesible en el presente que antes, aún existe una brecha que tiene que ver con procesos más grandes como la economía y el desarrollo del país.

La divisoria digital es la idea que expone que Internet está creando un mundo dividido entre los que tienen y los que no tienen internet. En la diferencia de conectividad, las personas que no tienen acceso a Internet tienen una debilidad cada vez más considerable en el mercado de trabajo. Los territorios no conectados a Internet pierden competitividad económica internacional siendo bolsas crecientes de pobreza que no pueden sumarse al nuevo modelo de desarrollo. ¿Será lo mismo para quienes desean aprender, capacitarse o profundizar conocimientos? Sin embargo, la conectividad como divisoria social está disminuyendo “rápidisimamente” para Castells quien asegura:

“Lo que sí se observa es un segundo elemento de división social más importante que la conectividad técnica, y es la capacidad educativa y cultural de utilizar internet”

Tener acceso a internet no asegura que la persona sea capaz de utilizarlo y mucho menos de manera óptima. Aunque toda la información y el conocimiento codificado estén en la red, eso no quiere decir que esté el conocimiento que se necesita para lo que se quiere hacer. Las personas no necesariamente saben dónde está la información, cómo buscarla, cómo procesarla, cómo transformarla en conocimiento específico para lo que se quiere hacer. Castells agrega que esa capacidad de aprender a aprender, esa capacidad de saber qué hacer con lo que se aprende, esa capacidad es socialmente desigual y está ligada al origen social, al origen familiar, al nivel cultural, al nivel de educación. “Es ahí donde está, empíricamente hablando, la divisoria digital en estos momentos”, dice.

Las TIC en el aprendizaje

La posición que ocupa la sociedad de la información, impulsada tanto por el avance científico como por el uso generalizado de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), llevó a cambios que alcanzaron todos los ámbitos de la actividad humana, y particularmente los sistemas educativos contemporáneos (Ros, 2004). Esto se puede observar tanto en la razón de ser de las instituciones educativas y en la formación básica que hoy en día la gente necesita, es decir, la forma de enseñar y de aprender junto a las infraestructuras y los medios que utilizamos para ello.

Un estudio realizado en España sobre el uso de Internet para aprendizaje en adolescentes observa más destacadas en este estudio es que, a pesar de que el número de hogares conectados a Internet es todavía bastante menor que el de otros países europeos, los jóvenes tienen acceso a la red han incorporado su uso al conjunto de sus actividades cotidianas. El proceso de acercamiento, conocimiento y dominio de algunas de las funciones de Internet se ha hecho de forma autodidacta y los conocimientos adquiridos en el manejo de la Red son una parte muy pequeña de las posibilidades que ofrece Internet. El potencial como fuente de acceso al conocimiento no es lo que ha llevado a los adolescentes a conectarse, si no que han visto en Internet un vehículo más para canalizar sus intereses como grupo de edad y como individuos (Albero, 2002).

Si el uso de la red es parte del cotidiano y también lo es el aprendizaje en edades escolares y universitarias, pues deben anclarse para un trabajo estratégicamente optimizado para llegar a llenar las expectativas e intereses de los estudiantes. En lo que concierne a los alumnos, la Internet puede otorgarles un mayor protagonismo y hacerles asumir un papel más activo en el proceso de adquisición de conocimientos. La Internet constituye una invitación abierta a la enseñanza activa donde los estudiantes son a la vez recipientes y generadores de saber, ya que tienen la posibilidad de generar su propio contenido y ponerlo en la red para generar debates y enriquecimiento.

Para Ros, las TIC en los procesos formativos al estar a disposición de la ciudadanía deben ser utilizadas para fomentar y facilitar los procesos de creatividad e innovación por parte del estudiantado. Considerar que estas nuevas herramientas, que la gente en su mayoría ha adoptado y se las apropió para sus estilos de vida, pueden ser utilizadas para el beneficio de los procesos de enseñanza-aprendizaje es algo que consolida el cambio en la forma de gestionar el conocimiento. Los nuevos procesos permiten construir sistemas educativos distintos a los tradicionales, obviando el tiempo y el espacio, centrándose en el usuario y su estilo de vida, y se encuentran vinculados a la innovación.
La innovación surge como un elemento de creación de nuevos conocimientos, productos y procesos, siendo obligatoria su consolidación en la vida de las organizaciones (Gros y Lara, 2009). Es un mecanismo de diferenciación estratégica “una parte indiscutible de la cartera de valores del siglo XXI”. Castells manifiesta al respecto:

“la redefinición de la innovación como motor de ese informacionalismo, indispensable en su articulación con el desarrollo humano, pasa también por la reconstrucción de un pacto social en el que se regeneran, a la vez, las instituciones políticas en los modelos de desarrollo”.

Ante todas estas nuevas definiciones caemos en cuenta que la innovación está fuertemente arraigada a los procesos de desarrollo, y el desarrollo está ligado indiscutiblemente, entre otras cosas, al aprendizaje y a la enseñanza. El poder hacer uso de las nuevas tecnologías proporciona a todos los participantes una mayor cristalización de aprendizajes que pueden generar aún más dada la interconectividad y el feedback que se puede adquirir gracias a plataformas de Internet, aunque también se requiere de políticas públicas que aporten y apoyen al e-learning.


La implementación de las TIC en los sistemas educativos contemporáneos y la necesidad de una política educativa que favorezca la innovación y que a la vez proporcione relevancia a las actuales formas de construir el conocimiento de los individuos requieren de instituciones con dinámicas flexibles y contextualizadas en la realidad. Se requiere que las instituciones no tradicionales permitan el desenvolvimiento de “Inmigrantes digitales” como de “Nativos digitales” por igual, que favorezcan tanto a quienes vivan en las grandes metrópolis como aquellos que no, que permitan a los que tienen acceso a internet y a quienes no un aprendizaje gracias a las nuevas herramientas.

Los nuevos roles

Hoy en día el papel que desempeñan los implicados en la dinámica educativa se replantea desde el mismo espacio educativo y los roles de docentes y estudiantes. Es así que emergen nuevos grupos de estudiantes que buscan integrarse para satisfacer las nuevas necesidades y tensiones culturales que tiene la sociedad. Los implicados en el proceso de aprendizaje cuentan con muchos más recursos que antes, los cuales pueden ser adquiridos de manera muy rápida y sencilla gracias a la Internet.

Si bien aquí se habla sobre la búsqueda de información en los recursos disponibles en la Red, no se debe olvidar que también nosotros, individual, grupal o institucionalmente, somos elaboradores permanentes de información. Por lo tanto nuestra actitud debe ser tanto la de «consumidores de saber» como la de «productores de saber» por lo cual también debemos tener en cuenta los mecanismos de publicación y divulgación de la información a través de la Red. Elaborar contenido, generar conocimiento y colgarlo en Internet es una responsabilidad grande y debe tratarse como tal. El número de fuentes que se encuentran en la red es inmenso, tanto el estudiante como el maestro deben saber buscar y tener criterio formado de qué tomar y qué no. Lo mismo sucede al generar material, existen maneras clave para optimizar motores de búsqueda para facilitar contenidos, y esto requiere estudios especializados. Sin embargo, cada quien debe al final de cuentas velar por sus propios intereses de manera responsable.

El acceso a la información que proporcionan las TIC abre posibilidades educativas rompiendo el paradigma clásico de formación tradicional característico del proyecto educativo existente en aquellas sociedades organizadas en búsqueda de la modernidad (Giddens, 1993). Ros también apunta que desde la clase magistral centrada en el docente, donde el alumnado adoptaba un rol pasivo, ahora las cosas han cambiado mucho. Los nuevos estudiantes, gracias a las TIC y su necesidad de formación permanente representan dos dimensiones que nos permiten distinguir a este nuevo alumnado del tradicional; por un lado se encuentran personas que, por determinadas situaciones, no pueden acceder a los centros de aprendizaje con modelos presenciales convencionales. Por otro lado, el nuevo alumnado precisa de conocimientos y habilidades específicas que sean inmediatamente aplicables a su potencial área profesional, y que integren sus conocimientos y habilidades previamente adquiridos.

Los cambios en los estudiantes y en los materiales han variado la concepción de la enseñanza y el aprendizaje. Ros señala que autores como Pallof, Kratt (2003) y Moreno (2009), desde una visión constructivista, sostienen que el proceso de aprendizaje con TICs es básicamente colaborativo ya que los estudiantes crean conocimiento a través de la interacción entre ellos mismos, con el profesor y con su entorno. Además los estudiantes son dueños de lo que aprenden, pueden reforzar aquel material de interés y obviar los temas que encuentran de poco interés, formándose en sus propios ritmos y tiempos. El alumnado deja de tener un papel meramente pasivo en su proceso de aprendizaje.

Para dar respuesta a las necesidades educativas actuales es necesario hacer una clasificación de respecto a la existencia de nativos analógicos, inmigrantes digitales y nacidos digitales, los cuales ya mencionábamos anteriormente. Para comprender las actuales transformaciones en la configuración de los sistemas educativos contemporáneos se hace una diferenciación donde La gran mayoría del primer grupo de estudiantes (finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI) tomó contacto con el ordenador y con las TIC en la juventud tardía o en la vida adulta, es decir, son inmigrantes digitales, provenientes de un desempeño formativo en el que el profesor era el centro del hecho educativo, quien establecía los ritmos, cómo y hasta dónde se debía adquirir conocimientos. Estos estudiantes, con carencias en las destrezas y competencias para aprender en un espacio virtual, suelen comenzar los estudios en un entorno virtual convencidos de que habrá un profesor esperándolos, dispuesto a transmitir su conocimiento de forma telemática. Cuando descubren que buena parte del aprendizaje proviene de la participación en el aula, de la colaboración con los compañeros y de profundizar uno mismo en los contenidos a partir del material de estudio, pueden sentirse desilusionados o incluso “estafados” (Ros, 2004).

Este es un grupo que encuentra dificultades de adaptación, pero no definitivos, ya que el inmigrante digital descubre que el profesor no es “el experto frente al pizarrón”, sino “el guía que acompaña” que tiene la misión de ayudar al estudiante en el aprendizaje que realiza y que nadie puede llevarlo a cabo sino es él mismo. Este guía virtual, quien no es un experto desde un pedestal, a la vez fomenta la interacción y la colaboración entre los propios estudiantes.

Los siguientes grupos de estudiantes virtuales están formados por estudiantes de una gran rango de edades, entre los que pronto serán mayoría los nacidos digitales. Estos grupos aún provienen de una formación centrada en la transmisión de enseñanzas presenciales pero ya traen consigo la idea que rige la era digital, donde existe la capacidad de crear comunidades simultáneas y accesibles para todos los actores en cualquier momento y lugar.

Si bien el Elearning es una maravillosa fuente de ideas en el marco de la sociedad de la información, para ser genuinamente educativa deben ofrecer una experiencia que asegure continuidad o la base de experiencias educativas nuevas y valiosas. Así lo apunta Ros, a los que añade que la enseñanza virtual debe verse como una modalidad que va mucho más allá de ser considerada una herramienta de soporte al desarrollo de las clases.

Mientras todas las potencialidades del eLearning se conozcan y asimilen en las distintas instituciones educativas será posible presenciar una transformación educativa que se adapte a la nueva sociedad integrado e innovando. Esto haría posible la adaptación a los sistemas educativos contemporáneos, facilitando el acceso y cobertura de la educación superior, y la búsqueda de los estándares de calidad pertinentes. Tanto tecnología como aprendizaje deben anclar para la optimización del proceso educativo, facilitando la mejora en la calidad de vida de la sociedad.



BIBLIOGRAFÍA
Albero, M. (2002). Adolescentes e Internet. Mitos y realidades de la sociedad de la información. Revista de estudios de comunicación, 3, 55-62.

Borrás, I. (1998). Enseñanza y aprendizaje con la Internet: una aproximación crítica. Comunicación y Pedagogía, 151, 28-32.

Castells, M. La era de la información. Economía, sociedad y comunicación, México DF, México, Siglo XX1.
Castells, M. (2016) La Innovación como motor de desarrollo humano. Disponible en: http://adepa.org.ar/manuel-castells-la-innovacion-como-motor-del-desarrollo-humano/
Colás Bravo, P. (2003). Internet y aprendizaje en la sociedad del conocimiento.

Martínez, F., & Prendes, M. (2007). Nuevas tecnologías y educación. Estimado colega:»|, 27.

Ros, A. (2004). La verdadera apuesta del aprendizaje virtual: los aspectos sociales del e-learning. RUSC. Universities and Knowledge Society Journal, 1(1), 11.

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