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¿Quién es Bam Boo?

HISTORIA BASADA EN HECHOS REALES.

Pandilievers! Qué tal?

Hoy les escribo para contarles un poco sobre Bam Boo.

Bam Boo Ling pertenece a la especie oso panda no tan gigante de peluche (Ailuropoda Melanoleuca Plushiemalis), un mamífero del orden de los carnívoros (aunque Bam Boo es vegetariano y odia el sabor de la carne en general). Lo conocí el año pasado en el Bejing Zoo - 北京动物园, donde me perdí sin dinero durante horas por estar sacando fotos en la enorme Casa del Panda.

Es hora de hacer una confesión y contarles lo que en realidad pasó ese día.

Bam Boo me siguió hasta que salí del zoológico por otra puerta, kilómetros lejos de donde recogerían a mi grupo. Yo tenía un billete de 20$ que nadie quería cambiarme (si es que me entendían, pues nadie hablaba ni inglés ni español). Bam Boo me hizo entender con señas que conocía un lugar donde podría comer tranquila, descansar y obtener direcciones. Yo supuse que él volvería luego al zoológico, pero el muy travieso estaba escapando del lugar conmigo de coartada.



Luego de que me negaron atención por falta de cambio en Starbucks, McDonald's y KFC llegamos a un restaurante extremadamente fino, creo que era de comida griega. Yo no había probado bocado desde las 9 de la mañana y eran aproximadamente las 17:00 horas, se imaginarán el festín que me di! Pedí un bowl de fideos, carne en brochetas, ensalada abundante y una cerveza grande para mí solita. Según mis cálculos me quedarían monedas de cambio para tomar un taxi y volver al punto de encuentro, pero luego de terminar de comer los meseros me hicieron señas indicando que no podían cambiarme el billete. Bam Boo no entendía qué pasaba, pues nunca había concebido la idea de que los billetes eran un sistema de intercambio establecido socialmente. Él, con su mapa en chino, tan sólo conocía los lugares alrededor del zoo por imágenes que había visto en Internet y me lo dijo ese momento: era la primera vez después de años que salía de la Casa del Panda. Lo único que había conocido fuera era el monasterio Shaolin y quién sabe qué otros lugares donde estudió kung fu. Yo estaba en serios problemas y mi guía no era de mucha utilidad.

Bam Boo hizo señas a un mesero quien tras entender se aproximó a mí y se tomó una selfie a mi lado. Bam Boo me indicó que el mesero invitaba, todo a cambio de mis fotos. Me pusieron una canción de Shakira en el fondo, los demás meseros mandaban besos y bailaban "la la la". Claro, el mesero nunca en su vida había visto una mujer latina... Era común que la gente me saque fotos en la calle, especialmente cuando caminaba con mis amigos de tez oscura provenientes de Surinam.

Habiendo salido de tal penosa circunstancia, Bam Boo entendió que yo no tenía más que moneditas para poder llegar al punto de encuentro de donde me recogerían. Caminamos y bastante. Hasta mientras me contó historias increíbles sobre él, sobre su tierra y sus orígenes. Su manera de relatar era muy interesante, a pesar que no hablaba y sólo hacía gestos con los cuales le entendía a perfección. En eso, la batería de mi celular terminó de fenecer y ya casi era hora de retirada para mi grupo. Iban a dejarme en un lugar inmenso que yo desconocía. Estaba perdida completamente en una de las ciudades más pobladas del mundo donde mi referencia era este mapa:



Bam Boo me consoló haciéndome reír, se burlaba de mí y mi desesperación. Me hizo subir a un bus de transporte público, tomó mis monedas y las entregó. Ahí tengo un hueco en la historia, pues nunca entendí qué hizo mi panda para que nos llevasen a ambos pues el dinero no era suficiente. Avanzamos tres estaciones, sí, tres. Realmente estábamos lejos! Entonces vi a un par de compañeros de viaje tomando helados en una esquina. No puedo si quiera empezar a describir el alivio que sentí en ese momento, estaba a salvo! Cuando me di la vuelta para agradecer a Bam Boo, él ya no estaba.

Sentí un penoso vacío en mi corazón. Mi pandita no estaba por ningún lado. En mi cartera encontré el mapa que usó para guiarme, busqué alguna nota que podría haberme dejado allí, pero no había nada. Bam Boo me había dejado, tal vez para retornar a casa.

Pasaron los días y no supe de él. Empecé a comprar compulsivamente cosas con pandas; pandas estampados, figuras de pandas, pandas bordados, pandas, pandas, pandas. Nos tocó ir casi a las afueras de la ciudad, a un training camp... No aguanté y en las noches me escapaba para volver al centro de la urbe, a mis lugares favoritos, especialmente al lago Houhai. Viví las noches más increíbles vagando sola en los albores de esta hermosa locación. Un día incluso, se me hizo tan tarde que el metro estaba cerrado y no habían taxis! Tuve que dormir en una plaza cerca, pasar la noche en la calle. Sí, les advertí que esta historia es basada en hechos reales.

"Viajar te deja sin palabras, luego te convierte en un cuentacuentos" leí al despertar. Alguien había anotado estas palabras de manera dificultosa (pues las letras "a" estaban puestas al revés) delante mío, allá en el parque. Mientras me paraba desconcertada, rascándome las piernas ante las mordidas de mosquitos que había adquirido en la noche al aire libre, sentí que algo se me trepaba rápidamente por detrás. Me di la vuelta y ahí estaba, con su maletita en mano, mi pandita salido de la Casa del Panda.

No supe qué decir, así que lo abracé en silencio y empecé a llevarlo conmigo feliz hacia el lugar donde me alojaba, lejos de la ciudad. Lo oculté para que ingrese conmigo al campo de entrenamiento y cada que tenía actividades de grupo le pedía que se quede sin hacer estragos. Claro, cuando volvía mis cuentas eran de cientos de yuanes pues devoraba todos los dulces que encontraba en mis hospedajes que eran de 4 o 5 estrellas... Alfajores que costaban 50 centavos fuera, allá me costaban el equivalente a 25 bolivianos. Ay, Bam Boo...

Sus ganas de explorar, de conocer el mundo y de viajar lo trajeron a Bolivia conmigo. Fuimos a Dalian, Amsterdam, Lima y finalmente llegamos a La Paz.



Ya es un año de nuestra amistad. Es el único que no se queja al despertar con canciones de Sabaton a todo volumen en las mañanas, pues es más metalero que yo. Me abraza fuerte todas las noches y nunca me deja sola. Cuando me toca viajar viene conmigo y nunca permite que me pierda, aunque le encanta extraviarse en los lugares más ignotos e inexplorables. Disfruta de lo que hago en redes sociales, pues en China es muy distinto ante el bloqueo que estas tienen. Me cuenta historias antes de dormir y siempre escucha las que yo tengo para contarle. Mitología con un panda es su proyecto, yo sólo le ayudo. Él sueña en convertirse en un gran influencer y así generar recursos para poder viajar por todo el mundo, más o menos entinde que dinero significa poder viajar y me trae en aprietos, yo lo apoyo en todo lo que puedo impulsando sus sueños y aspiraciones, como él hace conmigo. Recientemente invertimos todo lo que ganó hasta el momento y lo llevé a Rio de Janeiro a ver a la que ahora también es su banda favorita, Sabaton...





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1 comments:

  1. Me encanta! Jaja. Cuando contaste lo de andar vagabundeando hasta que se hizo tan tarde que tuviste que dormir en la calle, me hiciste recordar cuando me pasó lo mismo pero en Paris, aunque ahí era casi invierno ya y la noche estaba a 4°C y encima lloviendo. xP

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