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La tumba del Preux Chavalier

Lady de Nohout ingresó agitada a la corte preguntando al rey Arturo Pendragon sobre el paradero de Lancelot Dulac. Gwinevere se inquietó pues el campeón no había vuelto y todos lo imaginaban aún bajo el mando de la dama, pero por lo visto estaba desaparecido. La ira de Lady de Nohout se tornó rápidamente en angustia, pues ella pensó que este guerrero se había ido sin despedirse para evitar cumplir su tiempo con ella. Gaheris, sobrino del rey y uno de los compañeros en armas del caballero ausente, inmediatamente organizó un grupo de cien hombres para salir a buscarlo.

Luego de rastrearlo por un día entero en los albores de las tierras a donde fue enviado, dieron con la Guardia Dolorosa. Decidieron acampar en las cercanías y pasar la noche frente a este lugar maldito. Sin embargo, no sabían que entre ellos se había escabullido una dama muy especial que venía de incógnita desde la corte del rey Pendragon. La reina Gwinevere se había disfrazado de un caballero común y cabalgó junto a la compañía en busca de Lancelot, el hombre que su marido le había ordenado conquistar como amigo. Nadie sospechó su presencia.

En medio de la noche, uno de los guardias escuchó un extraño sonido en el campamento y vio a un hombre de armadura cobriza pasar entre las tiendas. Con un gesto el guardia alertó a su grupo de vigías quienes rápidamente atraparon al intruso. Gaheris, como capitán al mando, no tardó en llegar a la carpa en la cual lo interrogarían. El cautivo decía llamarse Brandin, ex lord de la Guardia Dolorosa, quien había sido derrotado recientemente y que simplemente andaba desorientado buscando refugio por el lugar. Claramente confundido, explicó que su puesto le había sido arrebatado por un nuevo hombre cuya armadura y escudo eran tan blancos que lo enceguecieron asegurando su derrota. Pidió que le dejen retirarse, pues necesitaba buscar a su orden, a su familia e intentar recuperar su vida anterior a lo que los hombres entendieron. El miembro del clan Orkney, Gaheris, decidió inmediatamente reunir sus fuerzas para ir a atrapar a este chevalier blanc y encontrar a Lancelot, quien seguro estaba atrapado allá dentro.

"No será necesario" le dijo una voz áspera que lo tomó por el hombro. A sus espaldas estaba el mismísimo caballero armado de blanca coraza. Gaheris, segundo hijo de Lot, lo miró de frente y al ver que no mostraba hostilidad decidió conversar con él para obtener información sobre esta misteriosa fortaleza. El Caballero Blanco dio testimonio de que dentro aún existían algunos espectros en armaduras de cobre muy difíciles de derrotar y que en los calabozos existían hombres que una vez que eran presos la gente del mundo exterior los olvidaba. Recomendó que no era seguro entrar, pero que si querían hacerlo que los hombres entren uno a uno para confundir la prisión, ya que esta absorbía almas en grupo. En cuanto un "caballero" que se encontraba presente escuchó esto, se puso a correr impulsivamente hacia la entrada e ingresó a la fortaleza de manera poco precavida, su intrusión implicó su inmediato desvanecimiento entre la neblina.

Esto llamó la atención de Gaheris, Brandin y del Caballero Blanco, especialmente por el quejido casi femenino del guerrero inmerso en la nebulosa. Otros hombres empezaron a seguirlo para demostrar su valentía, pero el hermano Orkney dio la orden de que esperen, el lugar no era seguro. Además había llegado una nota proveniente de Camelot en ese instante que demandaba absoluta atención. Arturo estaba en problemas, el Rey Sin Corona había pedido un duelo entre campeones y Lancelot, su preux chavalier, estaba aún desaparecido. En ese instante, el jinete blanco de la Guardia Dolorosa se ofreció como representante del rey. Gaheris se opuso pues este caballero de armadura brillante no era un hombre de confianza y nadie lo conocía... Por lo que ellos sabían, tal vez incluso era un espectro maldito que provenía de las catacumbas en la guardia!

Luego de discutirlo, el chavalier blanc tomó sus cosas y partió sin la aprobación del sobrino de Arturo. Llegó a la corte y tras presentar su respeto y admiración por el rey ofreció sus servicios como su campeón, los cuales fueron bienvenidos en la audiencia donde se encontraba muy atenta la reina Gwinevere. El duelo no fue difícil de ganar para él, relamente era muy hábil y fuerte, aunque le perturbó la mirada penetrante del Rey Sin Corona quien lo observaba atento y sonriendo, como si supiera algo que el resto de los presentes desconocían. En cuanto Camelot fue salvado en los términos del duelo, Arturo pidió que el campeón se retire el yelmo para descubrir su rostro pero éste se negó, pidió disculpas y se marchó dejando a todos atónitos. El Rey Sin Corona consideró esto una ofensa, pues la tradición dictaba una serie de actos protocolares que habían sido quebrantados por el torpe jinete de la armadura blanca, entonces le dijo a Arturo que regresaría para batallar en un año y que este era el tiempo que tendría Camelot para prepararse e intentar igualar su armada.

El escape del Caballero Blanco no fue del todo existoso. En los bosques una guardia lo tomó y lo llevó encapuchado hasta una prisión. Por fortuna para él, despertó en una celda con su armadura intacta, no le habían quitado sus posesiones preciadas, como su escudo y espada, que se encontraban en una mesa frente a las rejas que lo separaban de su excarcelación. Lady de Nohout bajó hasta el calabozo y empezó a interrogarlo. Sólo tenía que responder a una de tres preguntas para recuperar su libertad: Cuál era su nombre, por qué batalló para Arturo o a quién pertenecía su corazón. Luego de tres días de negarse en la tortura del hambre y el frío, decidió responder a la tercera. La única mujer que le había sacado una sonrisa era la dama de otro, hija de medio gigantes, un amor imposible y por lo tanto inexistente. Lady de Nohout consideró esta un respuesta sincera y lo dejó partir, pues ella buscaba a Lancelot Dulac que sin duda alguna respondería que el amor estaba prohibido para él.

Hasta mientras Gaheris ingresó a la Guardia y encontró en la parte trasera de la misma un cementerio bastante extraño donde vio la tumba de su hermano Gawain (quién estaba vivo y en la corte de Arturo). Esta decía " Hic iacet sepultus Gawain, caput gentis Orkney, bonum amicus militem male fieri", pero Gaheris nunca había escuchado que su hermano fuese buen amigo de ningún caballero mal hecho! También había una tumba central que no tenía inscripciones pero era digna de un lord. Confundido regresó al interior de la fortaleza y cayó absorvido por la maldición a la prisión donde se encontraban varias almas en pena. Conversó allí con Loholt quien decía ser hijo de Lisaor y el rey Arturo, pero Gaheris no podía creerlo. El muchacho entonces explicó que todos los que estaban ahí presentes estaban siendo olvidados fuera de la fortaleza, incluso un hermano legítimo del rey Arturo estaba allá. Pero había un problema, una dama que había ingresado recién tenía la maldición inversa, ella era la que parecía no recordar nada. Cuando el hermano Orkney pidió verla casi se desmaya al ver a la reina Gwinevere allá, presa de una amnesia ocasionada por la maldición. "Lanza. Sólo recuerdo que vine por lanza" decía, pero no existía ningún indicio de esta arma en el lugar. Gaheris desesperó e intentó de mil maneras salir de allá, no podía permitir que la reina estuviera presa.

El campeón llegó entonces a la fortaleza maldita donde inesperadamente fue atrapado de nuevo. Un montón de personas extrañas lo tomaron y enfadados con él le dijeron que no podía dejarlos y abandonarlos, que él era el lord de la Guardia Dolorosa y que en sus manos estaba levantar la maldición. Eran otro tipo de presos, entes que habían sido tan olvidados que ya casi no quedaba nada de ellos y que la misma prisión los había liberado porque estaban dejando de existir. El poder de la fortaleza era muy fuerte y el caballero blanco podía sentirlo, así que asumió su responsabilidad y pidió a aquellos hombres que le indiquen cómo levantar la maldición. Lo guiaron hacia el cementerio que había visitado Gaheris (quien seguía preso en las mazmorras del olvido) y allí se dirigió hacia el mausoleo principal, donde ahora se podía leer claramente "Hic Iacet Sir Mal Fet, Custodit Dominus Beatus". El caballero levantó la tapa del monumento funerario y encontró, en vez de un ataúd, unas gradas que bajaban a un pasadizo secreto.

Bajó con cautela y las luces de las antorchas se prendieron súbitamente alumbrando un pasillo que daba a un portón custodiado por dos enormes guardias en armadura de cobre. Como sospechaba, se trataba de espectros de gente olvidada hace mucho, pero estos eran más grandes y fuertes que cualquiera que había combatido antes. Su enfrentamiento con ambos bordeó las 2 horas y le costó un descolocamiento de clavícula. Una vez que los derrotó, el portón se abrió descubriendo una cámara oscura en la cual residía un enorme gigante con una armadura completamente negra. El jinete no tuvo tiempo para recuperar las fuerzas y en cuanto le tocó atacar tuvo que alejarse ya que su enorme contrincante le lanzó fuego desde la barbera de su yelmo.


El combate entre ambos contendientes fue muy duro, el caballero blanco quedó malherido pero no se rindió hasta derrotar a aquél guardián cuyo interior estaba hueco. La armadura guardaba por dentro un fuego negruzco, como aquél que pertenece a la cuarta capa del infierno. Triunfante, el caballero cayó del cansancio y durmió profundamente sin darse cuenta que el tiempo allá pasaba mucho más rápido que en el mundo exterior. Despertó de su sueño reparador (tal vez semanas o meses después)y en aquella misma habitación encontró detalles muy distintos a los que recordaba de la cámara en la cual había terminado con el descomunal botallamas. Delante de él había una especie de altar donde estaba erguida una mujer de cabello rojizo sosteniendo una llave en cada una de sus manos. Detrás de ella habían dos pilares de cobre, cada uno con una cerradura.

"Escoge con cuidado ya que una de las llaves abre el pilar que contiene el cofre que nos liberará a todos y la otra pues, desatará una horda de demonios provenientes de los mísmísimos jardines de Lilith", dijo con voz autoritaria la joven, "De todas formas ambas te dan el poder absoluto sobre la fortaleza". Sin vacilar, el campeón tomó la llave de la izquierda y se dirigió al pilar que se encontraba en la misma dirección. No titubeó en abrirlo, sacó el cofre que estaba dentro y lo puso delante de la muchacha. Al destaparlo la fortaleza entera retembló.

Gaheris quien estaba intentando hacer recuperar a la reina sus memorias, sintió la sacudida y de repente lúgubres sombras salieron disparadas desde los suelos trepando las rejas y paredes de aquel calabozo. Con miedo, la reina se abrazó de él y todos empezaron a desesperar, parecía que la guardia se vendría abajo ya que el fuerte temblor continuaba.

El Preux Chavalier se asombró al ver que del interior del cofre que había escogido había un contrato que empezó a flotar hacia sus manos, al igual que una pluma roja como el fuego. Las tomó y leyó las palabras que lo convertían en el señor de la nueva guardia, ahora libre de la maldición que la tuvo presa tantos años. Decidió firmar cambiando el nombre de la fortaleza que desde ahora sería conocida como "Joyous Gard", la Guardia de la Alegría. El temblor se detuvo y el lugar donde se encontraba empezó a desvanecerse, los presos se materializaron allí mientras la luz del sol ingresaba luego de muchos años alumbrando las sonrisas incrédulas de toda la gente que empezó a rendirle pleitesía a su nuevo lord: el Caballero Blanco.

Luego de las celebraciones se percataron de que habían pasado casi 12 meses y Arturo necesitaría toda la ayuda posible para la gran batalla contra el Rey Sin Corona, además debían volver para entregar a la reina Gwinevere, hija de Leodegrance de la Tierra de los Gigantes. El Lord de Blanco se sintió confundido por un instante, pues pensó ver a esta reina en la corte la última vez que estuvo allí. Prepararon todo y para cuando llegaron a la corte de Camelot, la sorpresa de que otra Gwinevere se sentaba al lado del rey Pendragon fue fatal y se armó un gran debate en los días previos a la batalla. Eran dos mujeres idénticas, ambas con argumentos firmes de que la otra era una ursurpadora de identidad. Pero la verdadera reina, además de esta preocupación tenía otra, pues veía que Lanza no había retornado durante todo el año y ya muchos habían llorado su muerte.

CONTINUARÁ












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