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Creación de mundos imaginarios en la era digital


Hace unas semanas me sorprendió en mi oficina un hombre que quería realizar un proyecto que incluía un escenario mitológicos en un compilado literario, entendí que pretendía hacer algo como J. R. R. Tolkien con leyendas bolivianas y del mundo. Le dije que le podía guiar con bibliografía para que la busque y lea sobre sus temas de interés, además de proporcionar guías sobre cómo estructurar narrativas. Ahí medio que se molestó y me dijo que no tenía tiempo, que me buscó para que yo le explique y así hacer su "negocio" lo antes posible, que la teoría no era necesaria pues cualquiera podía escribir una historia. Amablemente le expliqué que conocer estos temas para darles un tratamiento es un proceso complejo, que si quería información me escriba pues realmente estaba ocupada y bueno, Tolkien realizó la obra del Señor de los Anillos en 12 años en los que leyó y estudió bastante sobre catolicismo, creencias ancestrales de Europa y estructuras narrativas.


Desde mi punto de vista crear historias no es un negocio, es un arte una ciencia y debe tratarse como tal. Hoy, los estudios científicos y la revolución digital nos dan muchas nuevas formas de relatar que incluyen nuevos conceptos como el transmedia y el crosmedia, pero hablaré de ello en otra oportunidad. Lo que me interesa tocar en este punto, ya que hablé de Tolkien, es uno de los dos elementos que nunca cambian en la narrativa sea cual sea su plataforma de exposición; el contexto (el otro elemento es el personaje). A pesar de que el contexto (es decir, el mundo en el cual se desenvuelve una historia) siempre está presente en toda narrativa, su dinámica ha cambiado en estos últimos años.

En el pasado, los narradores de historias se enfocaban en crear mundos dependiendo de los requerimientos de su argumento y cualquier cosa que directamente influenciaba en su narrativa, pero el crear mundo hoy se enfoca en el diseño del mundo mismo. En inglés se utiliza el término "worldview design" y se refiere al fondo ideológico, espacial y relacionado al tiempo en los detalles de una historia. Las investigaciones actuales usan este término como "un mundo ficticio creado por un escritor" y se aplicó a varios medios como videojuegos, cine y literatura. Incluso existen distinciones entre terminología de diferentes campos como el mundo virtual, el mundo construido (conworld), mundo imaginario, mundo ficticio, mundo secundario, etc. Este campo podría beneficiarse ante mayor claridad entre tantos conceptos, aunque el fondo es el mismo: el mundo al que pertenece la narrativa de ficción necesariamente es un producto de la imaginación.


Originalmente este mundo imaginario sólo podía experimentarse a través de una historia, teniendo una relación directa y estricta con ella. En esta era de revolución digital, sin embargo, la audiencia demanda que las historias se extiendan más allá de sus simples narrativas conviertiéndose en parte de una estructura mucho más rica y más detallada. La trilogía del Señor de los Anillos cuenta con adaptaciones cinematográficas, videojuegos, cómics y montones de escritos póstumos "lado b" de John Reuel Ronald. Las personas no están interesadas solamente en la historia si no también en el mundo que se contruyó al rededor de ella, e incluso en las variaciones y expansines que proliferan a través de los medios; juegos de rol, música inspirada en la obra, ediciones cinematográficas extendidas, adaptaciones radiofónicas, teatrales, etc.

De acuerdo a investigaciones, se presentan tres fundamentos básicos para crear la infraestructura de un mundo imaginario: el espacio en el cual el concepto o evento existe, el tiempo en el que el evento ocurre y el personaje que describe cómo es este mundo imaginario. Si los observamos en mayor detalle podemos apreciar que se desarrollan con herramientas estructurales que son la línea temporal, el mapa y la genealogía. Podemos observar lo meticuloso que fue Tolkien al crear su mundo imaginario si nuevamente lo utilizamos de ejemplo. Arda cuenta con infinidad de cuadros explicativos sobre las diferentes eras, mapas extensos sobre distintas tierras y genealogías de lo más específicas sobre todos y cada uno de los personajes.

El profesor británico J. R. R. se refería a este proceso creativo de mundos imaginarios como "mitopoeia", donde el autor es el pequeño hacedor que empuña su propio cetro de oro con el que rige su subcreación entendida como una genuina creación DENTRO de la creación de Dios. Es impresionante considerar que él se adelantó a las formas de creación de la era actual al publicar su legendarium.


En la era digital, la historia ya no es lo que viene primero. Antes no podías pensar en una película sin una buena historia y en las series lo que se necesitaba primero era el desarrollo de personajes. Ahora se construye el mundo imaginario primero, tal como lo hizo el profesor, porque así permites a los múltiples personajes interactuar en múltiples historias a través de múltiples formas de medios y para eso necesitas un mundo imaginario sólido. Podemos citar el universo Marvel, el mundo creado por George Martin en Juego de Tronos, Robert Kirkman en The Walkieng Dead, en fin, la lista de mundos imaginarios sólidos es extensa.

El mundo de hoy se mueve más allá de personajes e historias, enfocándose en el proceso de diseño del mundo imaginario, todo en este mundo tiene el potencial de evolucionar en su propia historia y cuenta con un buen producto independientemente a sus otras plataformas. Es decir, la mini serie de Clone Wars hecha por Genndy Tartakovsy es buena por sí sola, y uno puede o no verla para seguir las películas de Star Wars. Cuando una narrativa transmedia se adapta a otro medio aún requiere ser contextualizada dentro del mismo medio. Un mundo imaginario con un marco sólido, por ejemplo, puede fácilmente derivar en un subproducto como un "spinoff". Es a través de este proceso que los mundos transmedia se encuentran a sí mismo proliferando en varios medios.

Creo que sí, que el señor que se me acercó tenía razón en que cualquiera puede escribir historias. Al final de cuentas, todos nosotros somos historias andantes y como necesidad básica vamos relatando todo lo que nos ocurre, preocupa y emociona. Hoy en día, gracias a la red, podemos acceder a información en poco tiempo y los creadores de historias ya no tienen el poder absoluto por la fuerte interacción con sus consumidores. Pero también creo que lo importante es, como decía el profesor Tolkien, tomar en serio a la fantasía, pues es un derecho humano: "nosotros hacemos en nuestra medida y en nuestro modo derivado, porque hemos sido hechos y no solamente hechos, si no hechos a la imagen y semejanza de un hacedor".

Espero que esta entrada ayude a personas con interés creativo, que toman en cuenta lo que hoy se sabe y se hace sobre estructuras narrativas.

Hasta una próxima entrada!






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CONVERSATION

2 comments:

  1. Muchas gracias, me has abierto los ojos y me has hecho recordar la importancia de recrear el mundo donde se cuenta la historia.
    Estoy pensando en empezar a escribir una historia, pronto me acercare a pedir tu ayuda para saber donde empezar a buscar para poder darle vida a ese mundo de fantasía y a su historia.

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