Hola, Soy Selene Pinto Y esta es mi página Bienvenido Encontrarás narraciones de mitología con un panda ¡Porque todos amamos a los pandas!

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Hace un tiempo atrás, en un lugar muy muy lejano, me dijeron panda del altiplano.


¿Por qué me dicen panda? Pues bien, acá se los relato.

Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de viajar a Beijing y Dalian (China). Postulé a un curso y terminaron invitándome como la delegada boliviana a un seminario para altos funcionarios lationoamericanos de la prensa. Fue una experiencia genial en la cual aprendí mucho sobre las nuevas tendencias en comunicación para los medios masivos, y mis compañeros estuvieron de acuerdo al decir que en Latinoamérica estamos en pañales en relación a lo que se vive en China; todo está hecho desde/para la Internet. También aprendí mucho sobre la cultura china; sus costumbres, su historia, su gente y sus pandas.

En cuanto llegué a Beijing mi celular estaba muerto al igual que mi laptop. Descubrí que es mentira que allá la gente habla inglés, supongo que las estadísticas que dicen que en China hablan más el "inglish" que en EEUU no son tan impresionantes si consideras que el país tiene más de 1.300 miles de millones de habitantes. Nadie en el aeropuerto internacional hablaba ni jota del idioma, sólo veía chinos sacados de películas de Jackie Chan gritarme "Taxi!, Taxi!" cuando yo recordaba todas las advertencias que me habían hecho los amigos acá que ya conocían el país "Cuidado con los taxistas". No había nadie con el letrerito de "Selene Pinto - Bolivia" en la puerta como me habían indicado.

Pasó una hora y nada, no llegaba nadie, empecé a desesperar. Atiné a comprar un chip para mi celular a 20$ (luego me enteré que afuera costaban 80 yuanes, lo mismo que 80 bolivianos). Los enchufes raros en el lobby del aeropuerto no podían adaptar mi cargador. Fui a un mostrador que aparentaba ser el de ayuda, las dos chinitas que atendían se reían porque no me entendían. Con lenguaje de señas improvisado les hice saber que requería cargar mi celular, lo enchufaron y por un instante creí que me estaban sacando fotos cada que me daba la vuelta. En cuanto tuve 5% de batería llamé a Carrie que era una de las responsables del seminario. La pobre se asustó un montón y me dijo que según las listas yo llegaba al día siguiente (claro, la fecha de allá es otra, estamos a 12 horas de diferencia). Me pidió que tome un taxi, por nada del mundo sea un automóvil de color que sea azul o verde, y que cuando esté dentro la llame para que hable con el maestrito.

Me acerqué finalmente ante la horda Disnasty Warriors que gritaban "TAXI!" y me fui directo hacia un guardia. Le digo en mandarín fluido "taxi?" y responde llamando a una movilidad de color verde. Empecé a decirle en todo idioma que sé, español, inglés y hasta un poco de portugués que no, que quería un auto de otro color, pero ya habían metido mis maletas y me quitaron el mapa impreso que tenía del hotel. Qué desastre! Le pasé el teléfono al chofer y hablo un poco con Carrie, mi celular volvió a morir, me lo devolvió riendo y diciendo algo que sonaba agresivo y se puso a hablar por su celular que estaba colgado bajo el retrovisor en una especie de Skype. Empezó a conducir más rápido, reía, hablaba fuerte, me miraba de reojo y las avenidas no terminaban. Todo estaba lleno de árboles, más verde de lo que uno imaginaría yendo a la ciudad más contaminada del mundo.

De repente aparecieron los edificios inmensos y de una arquitectura única. Ahí vi a CCTV por vez primera, no podía creerlo. Y de repente, para coronar el momento surreal, un chinito en bicicleta con una bandera con los colores de Bolivia. Esto era demasiado. Cuando ya me había resignado a que mi muerte sería ante las manos de la mafia china al otro lado del mundo, el conductor paró en un edificio gigante. Era mi hotel, el "China's People Palace", un lujo como no hay otro similar. Lujo barroco chino. Salió Carrie a pagar y me dice que todos están listos para ir la museo. Le dije "Dude, estás loca? Estuve viajando más de 24 horas y no dormí nada, estoy sucia y con hambre!". Ella me preguntó si prefería descansar y le dije "Dude, estás loca? Acabo de llegar a fuckin' Beijing! Dame 15 minutos, me baño y estoy lista para salir!". Riendo me llevó a conocer al grupo, los amigos que habían llegado ya de Panamá y Cuba.

Ya en el paseo, con mi cuerpo que no entendía si tenía cansancio o ganas de partusear, uno de los chicos de Cuba me dijo que tenía un amigo que estaba viviendo en Beijing, que era corresponsal de Telesur y que no tenía manera de comunicarse con él. Le dije que no había problema, yo tenía chip así que usaba mis megas tranquila, le dije que me pase su whatsapp o su Facebook y que yo me encargaría de hacer que se encuentren. Sí, me bajé un VPN gratuito y logré tener acceso a Facebook y todas las redes sociales de la vida, ya que en China todas están bloqueadas. Soy adicta a las redes sociales, creo que eso está claro. En fin, los días pasaron y yo estaba en una nube de la que nadie me bajaba, hasta que recordé que el amigo Telesur se quedaba siempre esperando mis instrucciones.

Le di la dirección del hotel e hice que se pierda.

Dos veces.

Resulta que había otro "People's Palace" frente a un centro CCTV y al lado de otro China Bank. Lol. Pero finalmente nos entendimos y visitaría a sus amigos cubanos justo el día de mi cumpleaños. Ese día, todos los delegados decidieron ir de shopping antes de fiestear, pero yo no pude con mi carácter y estaba decidida incluso a salir sola. Qué loca no? Bueno, Telesur me escribió, se alarmó y me dijo que él me llevaría a pasear, a bailar salsa y a comer algo. Para escribir cómo la pasé en mi cumpleaños tendré que hacer otra entrada o terminará siendo un libro.

No pude haber tenido un mejor guía de la ciudad, Telesur sabía todo! Era su trabajo, ser experto en China. Se fascinó tanto conmigo como yo con él, y ya nunca salió con sus paisanos aunque siempre tenía tiempo para escapar conmigo. Incluso una vez me escapé del Centro de Entrenamiento (que era a las afueras de la ciudad) para ir a la librería más increíble del mundo. Me llevó a todo lado, desde la afamada calle Wangfujing donde comí escorpiones hasta Sanlitun donde tomé café rodeada de gatos, y se reía cada vez que me ponía loca cuando veía cosas de pandas en el camino. "Mira panda, allá hay pandas", yo corría y la rutina era snapchat>> descargar>> instagram>> compartir en Facebook. Él ya sabía que debía parar el tour cuando habían estampados de pandas, objetos con pandas o cualquier cosa con pandas. Pasé los mejores días de la vida a su lado y él, en un momento de descanso en el cual yo molestaba con mi tapa ojos para dormir de panda, me detuvo y me dijo "Eres mi panda del Altiplano". Héctor, o bueno, Telesur como yo le llamaba, entre miles de otras cosas fue el responsable del apodo. Lo puse en mi estado de Facebook y fue cuestión de tiempo el que toda mi gente empiece a asociarme con estos osos bellos. Fue entonces que Telesur aprendió mucho sobre la cultura boliviana; sus costumbres, su historia, su gente y sus locas por los pandas.

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